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Abril 2023  —  Música y vida

Aute y América Latina:
una deuda de amor mutuo

Luis Eduardo Aute con amigos latinoamericanos

Hay artistas que trascienden la frontera y artistas que la disuelven. Aute pertenecía a la segunda categoría. Su relación con América Latina —con Cuba, Chile, México, Argentina, Venezuela— nunca fue la del artista español que va a conquistar un mercado. Era la de alguien que llega a casa.

Sus vínculos con el continente comenzaron pronto, en los años setenta, cuando artistas latinoamericanos exiliados en Madrid le introdujeron en una red de solidaridad artística e intelectual que marcaría su pensamiento para siempre. Mercedes Sosa grabó Al alba. Silvio Rodríguez le consideraba un hermano. Pablo Milanés le dedicó palabras que Aute guardó toda su vida.

«Su relación con América Latina nunca fue la del artista que va a conquistar un mercado. Era la de alguien que llega a casa.»

Pero la influencia fue en ambas direcciones. Aute absorbió el son, la milonga, la tonada chilena, el feeling cubano. Esa mezcla se escucha en sus arreglos, en su manera de tratar el silencio, en esa forma de cantar que no es exactamente flamenca ni exactamente latinoamericana sino algo que solo podría llamarse auteana.

Sus canciones encontraron en América Latina un segundo hogar, a veces más cálido que el primero. Hay generaciones enteras en Argentina o en México que crecieron con Rosas en el mar o Fue como bandas sonoras de su adolescencia, sin saber muy bien de dónde venía ese hombre que cantaba así. El amor fue siempre mutuo, y lo sigue siendo.

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